experimentos faciles de quimica

experimentos faciles de quimica

Los niños son extremadamente curiosos acerca del funcionamiento de las cosas y del mundo que les rodea. Vale la pena preguntarse si esa característica ha sido suficientemente explorada. En general, los contenidos científicos para niños y adolescentes son de calidad y presentación inadecuados, no permiten el establecimiento de relaciones significativas con el entorno y no favorecen la adquisición de una visión más clara de la actividad científica, con sus ventajas y limitaciones.  
En nuestro país, por ejemplo, los libros didácticos son una de las principales fuentes de información relacionada con la ciencia y la adquisición de un conocimiento básico sobre su funcionamiento. Sin embargo, esos libros contienen errores conceptuales graves y con frecuencia la ciencia se presenta como algo completamente desvinculado de la vida cotidiana.  En la televisión y en los cómics, otras dos fuentes de información científica para el público adolescente, es frecuente la imagen del científico loco, descuidado, con bata blanca y cuyo trabajo es inventar cosas sin aplicación posible. Otras veces, el científico es un hombre perverso, cuyos descubrimientos o inventos resultan maléficos para la humanidad y el planeta.  
Teniendo como premisa la importancia de desarrollar el interés por la ciencia en la comunidad de jóvenes, la realización de talleres experimentales puede ser un instrumento util para la educación científica no formal. En particular, una actividad de extensión orientada específicamente al público adolescente ofrece la posibilidad de que éste  asocie el carácter lúdico con la corrección del contenido. Una adecuada combinación de esos dos elementos la hace útil, tanto para la lectura individual como para ser comentada en la escuela.  
Cada vez que un joven observa su entorno cotidiano probablemente esté inclinado a pensar que sólo algunas de las cosas  que percibe están realmente relacionadas con la ciencia química.  Piénsese por ejemplo en el aire:  éste se compone de varios elementos químicos que son materia prima imprescindible de muchas reacciones químicas. En efecto, la reacción del ozono en las altas capas de la atmósfera con los peligrosos rayos ultravioleta hace posible que exista la vida en la tierra. ¿Y qué pensar de los jeans y las camisetas?  Se fabrican a partir de compuestos químicos naturales como lana, algodón o lino o de compuestos sintéticos obtenidos en los laboratorios.  ¿Y el cuerpo humano?  En él se llevan a cabo miles de reacciones que le hacen crecer y desarrollarse.  Aún nuestra inteligencia se debe a la química y cada objeto que existe en el universo tiene con ella una relación especial. 

La química es el estudio de las sustancias, sus propiedades y sus transformaciones. El químico conoce acerca de ellas después de muchos siglos de acumulación de observaciones sobre el comportamiento de la materia.  De modo que la observación es una actividad importante para el químico y a través de mediciones cuidadosas, las observaciones pueden realizarse y sistematizarse.  Y todo esto tiene lugar en el laboratorio.  Toda la información que se tiene acerca de la química, todos los hechos, principios, leyes y teorías que los jóvenes aprenden en el aula de clase, son el resultado de experimentos hechos en los laboratorios.  
Sin embargo, las ideas previas o preconcepciones de los alumnos sobre los fenómenos químicos generalmente no coinciden con las explicaciones científicas y perduran si no se detectan y hacen explícitas para identificar sus límites o contradicciones. De ahí la importancia de que el docente aprenda a explorar las ideas previas de sus estudiantes con objeto de que sepa claramente el punto desde donde parte y cuáles ideas debe modificar para acercarlos al conocimiento científico. Pero no basta con explorarlas; para que se logren aproximaciones a las explicaciones científicas, el docente debe “convencer” al alumno de que existen otras respuestas a sus interrogantes, producto de la ciencia, que vale la pena indagar. Una de las formas de lograrlo es provocando un conflicto cognitivo que deberá ser conceptual, procedimental y/o de actitud. En este punto, lo primero que el joven debe reconocer son sus propias preconcepciones e identificar cuáles de ellas lo conducen a errores frecuentes; considerando que probablemente esas preconcepciones y errores existen entre los otros jóvenes y compañeros de la escuela  secundaria.  
También es fundamental que el docente sea consciente de las habilidades del pensamiento científico que motivan al adolescente para entender la visión que del mundo tiene la Química y lo acerque a la forma de pensar propio de esta disciplina. Habilidades como el manejo de herramientas y materiales para ampliar el alcance de los sentidos humanos, el manejo y selección crítica de fuentes de información diversas para completar ideas, el diseño y construcción de aparatos sencillos, la aplicación de conocimientos relevantes sin la ayuda de claves contextuales, son algunos ejemplos de los propósitos que este proyecto tiene para los jóvenes de nuestro medio.  
La enseñanza de las ciencias en la actualidad plantea la urgente necesidad de relacionar conceptos básicos, generalmente abstractos, con situaciones de la vida cotidiana y de este modo motivar a los estudiantes por esta área del conocimiento. En la medida que el estudiante entienda la importancia que la comprensión de los modelos y la investigación científica le significa para su desarrollo personal y su relación con el entorno, podrá realizar el esfuerzo y la dedicación que el aprendizaje de las ciencias requiere. 
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